Y llegó ese último momento en la casa de Santiago, en la pensión. Tras varios años, esta noche será la última viviendo en Santiago, en esta casa donde he pasado buenos y malos momentos, donde sufrí y también gocé de situaciones varias. Pase lo que pase, no estaría viviendo en Santiago el 2010, sino viajando desde Rancagua cuando sea justo y necesario.
Esto de vivir solo (en una casa de familia, ok, pero no en tu casa) al comienzo fue super difícil, no aguantaba el estar toda la semana fuera de Rancagua, sin embargo, la misma universidad me hizo quedarme los 5 días hábiles, a veces hasta el sábado en la capital y a la fuerza tuve que acostumbrarme.
Ahora, vuelvo a mi ciudad, a mi cama, a comer cuando yo quiera, a la tranquilidad de poder estar en tu casa y sentirte completamente cómodo, porque, a pesar que aquí nunca tuve grandes problemas y me sentía querido, al final del día, no es tu casa. Y esto termina aquí, es la última noche.