
Hoy se anunció el trazado de la nueva línea 6 del Metro de Santiago, línea que tendrá 12 estaciones y unirá las comunas de Pedro Aguirre Cerda y Las Condes a través de una construcción subterránea con bastantes puntos a destacar.
De partida el que la línea comience en las cercanías del ex-aeropuerto de Cerrillos muestra la importancia que tiene la construcción del portal Bicentenario, que llevará a vivir en los antiguos terrenos aéreos a unas 60 mil personas. Con el metro a las puertas se busca dar un empujón fuerte hacia el rápido desarrollo de este proyecto.
El metro luego recorrerá subterráneamente gran parte de la franja anteriormente usada por el ferrocarril que llegaba hasta la estación San Eugenio (actual Maestranza de Metro entre las estaciones Irarrázaval y Ñuble de la L5), pasando por la Maestranza San Eugenio en la comuna de Santiago, en la cual se construirá una nueva estación de Metrotren que combine con el metro.
Otro punto importante es la conexión de los importantes barrios comerciales de Franklin y Bio-Bio, entregándoles una rápida forma de llegar a los potenciales compradores y dándole un impulso a un antiguo barrio del sur de la comuna de Santiago. El “efecto metro” será importante ya que el valor del terreno subirá y permitirá mejorar las condiciones actuales de esos barrios.
El paso por el Estadio Nacional simboliza una de los grandes aportes de esta línea, siguiendo la tendencia de otras ciudades como Madrid donde el metro está a las afueras de un gran centro deportivo, evitándose los problemas que acarrean importantes sumas de vehículos circulando en grandes eventos deportivos o musicales. Sin duda, un aporte.
Y por último, tras el recorrido por Pedro de Valdivia hacia el norte se llega a la combinación con la L1 y un bucle hacia Tobalaba, en una de las zonas más complicadas para el tránsito de vehículos particulares y transporte público en Santiago. Un tramo que correrá paralelo a la L1 intentando aminorar la carga de pasajeros en la principal línea del metro, un tramo un tanto polémico, ya que parece hecho a medida de los grandes colosos que se construyen y seguirán construyéndose en los próximos años en la zona.
Tobalaba se constituye, entonces, en la primera estación de doble combinación, ya que llegarán ahí la línea 1 y la L4 en una actual complicada combinación a la que, desde 2014, se le unirá la combinación con la L6, la cual sería una conexión un tanto más indirecta y lejana de la actual existente, debido a que la L6 estaría orientada más hacia el sector de edificios más cercano al Río Mapocho que al sector de Tobalaba, Apoquindo y Providencia, en principio.
En definitiva, siempre una nueva línea de Metro es un aporte y la L6, lo será, ya que servirá para descongestionar en algo a la L1, la más complicada de todas las líneas de Metro, además de acercar un rápido y seguro medio de transporte a zonas que hasta ahora no tenían ese acceso directo. Sin embargo, es válido recordar que es necesario pensar en largo plazo respecto a la ciudad que se quiere, ya que medidas como estas, a pesar de ser efectivas y políticamente atrayentes, debieran ser reforzadas con otras, un tanto más impopulares o menos productivas en votos, como nuevas líneas de buses en superficie y la temida tarificación vial.
